Se avecinan días de vacaciones, días de ocio en los que muchos aprovechan para viajar. Creo que pocas cosas son tan enriquecedoras como viajar, conocer otras culturas y otros mundos, impregnarnos de su realidad y vivir experiencias nuevas. Yo que no he podido viajar mucho, reconozco que me encantaría hacerlo. De momento me conformo con escuchar las historias de quien si ha viajado, ver las fotos y preguntarles mil cosas sobre el lugar. Me fascina escuchar los relatos y me encanta que me lo cuenten con detalle. Supongo que cuando yo pueda viajar, será tanta la emoción que no sé bien ni como describirlo... Mientras tanto, hoy quiero traer la reflexión sobre la gratificante sensación de alegría que sentimos cuando preparamos la maleta para irnos a un sitio deseado, la ilusión con la que la hacemos llenos de expectativas, también de nervios quizá, pero creo sin duda que prevalece la emoción... #56 preparar la maleta, llenarla de ropa, enseres e ilusión .
"... porque he decidido que no me voy a contagiar de tanto pesimismo y de tanta gente tóxica, porque creo firmemente en lo sencillo y que en las pequeñas cosas está la magia y especialmente porque creo que la vida es un regalo que vale la pena disfrutar. Por eso y por mucho más no me acostaré sin escribir al menos una cosa buena al día, algo que aunque parezca insignificante, es positivo, y vale la pena recordar. Abramos los ojos a tantas cosas maravillosas y enriquezcámonos con ellas."