Si caminar descalzos es un placer, hacerlo por la arena de la playa es ya un placer elevado a la tercera potencia. Sentir la arena entre los dedos y dejarnos mojar por el agua sin fuerza de las olas en la orilla, resulta uno de los regalos más geniales para nuestros sentidos. #8 caminar descalzos por la arena.
"... porque he decidido que no me voy a contagiar de tanto pesimismo y de tanta gente tóxica, porque creo firmemente en lo sencillo y que en las pequeñas cosas está la magia y especialmente porque creo que la vida es un regalo que vale la pena disfrutar. Por eso y por mucho más no me acostaré sin escribir al menos una cosa buena al día, algo que aunque parezca insignificante, es positivo, y vale la pena recordar. Abramos los ojos a tantas cosas maravillosas y enriquezcámonos con ellas."