Si, parece algo obvio y simple, quizá en muchos casos no le prestemos atención a este acto, pero estirarnos por las mañanas al despertar es una acción que nos permite quedarnos como nuevos tras la larga noche. Y resulta curioso que muchas veces nos levantamos a toda prisa porque de los cinco minutos que nos íbamos a quedar tras sonar el despertador, ya pasaron veinte y entonces no tenemos tiempo para estirarnos, pero hacerlo, realmente vale la pena, el cuerpo se recoloca y comenzamos el día... de otra manera. #26 estirarnos con ganas cuando nos despertamos.
"... porque he decidido que no me voy a contagiar de tanto pesimismo y de tanta gente tóxica, porque creo firmemente en lo sencillo y que en las pequeñas cosas está la magia y especialmente porque creo que la vida es un regalo que vale la pena disfrutar. Por eso y por mucho más no me acostaré sin escribir al menos una cosa buena al día, algo que aunque parezca insignificante, es positivo, y vale la pena recordar. Abramos los ojos a tantas cosas maravillosas y enriquezcámonos con ellas."