Cuando dormimos y sentimos calor, hay un gesto muy sencillo que nos reporta un gran placer y es cambiar nuestra postura y movernos hacia el lado frío de la cama, notando el frescor de las sábanas que nos sumerge nuevamente en el sueño.
"... porque he decidido que no me voy a contagiar de tanto pesimismo y de tanta gente tóxica, porque creo firmemente en lo sencillo y que en las pequeñas cosas está la magia y especialmente porque creo que la vida es un regalo que vale la pena disfrutar. Por eso y por mucho más no me acostaré sin escribir al menos una cosa buena al día, algo que aunque parezca insignificante, es positivo, y vale la pena recordar. Abramos los ojos a tantas cosas maravillosas y enriquezcámonos con ellas."